ABRAZADA A LA MÚSICA

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Por: Lázaro J. Chirino

Cuánta magia sobre tu voz. Se vierte cada nota en el escenario iluminado con los rayos que desprende tu garganta. Perfecta complicidad con un público que hasta allí llegó deseoso de conocer los misterios de una herencia que recorre los más insospechados deseos. Silencio en la sala. Una nota musical recorre el espacio.

Haydée, conjuras tus deseos de hacer realidad el sueño reencontrado de una vida entera dedicada al arte. No fue necesario invocar tus secretos, ellos solos se mostraron ante cada lirismo que se eleva sobre tu cabeza. La música es solo un pretexto para honrar esa ancestral herencia y a los buenos amigos que toman tu mano para danzar entre melodías. Las mismas melodías que penetran las almas de un público que se ha dado cita en el más intimista de los espacios.

15823069_1490826014283361_4312636684871506996_nLa sobriedad caracteriza el concierto. Nadie opaca a nadie. Ni tan siquiera los más consagrados. Sobre las tablas todos son músicos excepcionales que saben usar sus habilidades para arrancarle al público una lágrima o un aplauso. ¿Confabulación acaso? Es este el momento en que siento cómo me elevo de la butaca mientras la voz, que nos recuerda a los ángeles, me lleva y trae a su antojo, provocando el deseo de estallar de felicidad. Es magia. Un aquelarre de éxtasis que recorre mis venas y desborda la mente.

15698175_1491157727583523_4671557012544253603_nNi Omara, ni Kelvis, ni Guido saben que pasa por las cabezas de aquellos que hemos decidido ir al concierto. Pero sí son capaces de hacer con su público lo que se les antoje. El deseo de manipularnos a su antojo es evidente mientras nos llevan y traen en esas canciones que de siempre hemos deseado haber inspirado. Por eso el sudor de las manos ante tanta nostalgia o deseo contenido solo se justifica cuando en medio de los aplausos se desborda el beso perdido entre los labios que dejan fluir palabras hecha melodía.

Y te abrazas a la música Haydee, como único modo de flotar en medio de las frívolas maneras que más allá de las paredes del teatro vivimos. Y nosotros nos aferramos a tus sueños, porque también queremos salvar nuestras almas con tu mística y la de quienes te antecedieron. Porque no hay nada más bello que darle de comer al espíritu con la música de todos los tiempos que ve pasar la vida sin miedo a quedar en el olvido. Volvemos entonces a los orígenes, a aquellas tardes donde pensábamos que todo era perfecto y nadie podría venir a romper nuestra espiritualidad. Son las canciones de tu papá, las melodías de Inti o Varela, la vieja trova, el movimiento de cadera o el rezo a Yemayá en el borde del malecón quienes nos rescatan de la profanación del alma, inundada de tanta brillantina y lentejuela.

Es entonces que retoña la semilla sembrada en cada acorde. Porque no importan los dolores que provocan sino los placeres que dejan. Es ese susurro que dialoga con el compás de los instrumentos musicales que a veces se callan para que tu voz salga directo al pecho de tu público, estos mortales que desde nuestro sitio olvidamos las penurias mientras nos hipnotizas con la voz.

Ahora inicia un nuevo ciclo. Nos volveremos a ver pronto. Quizás en este mismo escenario. Quizás en otro. Solo sé que no pasará mucho tiempo antes que vuelvas a recurrir a la magia de tu música para encantarnos y reunirnos a todos los que amamos lo bello, lo sutil, lo espléndido.

DOLOR

Por: Lázaro J. Chirino Díaz

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Aprovecho este minuto a solas para hablarme.
¿Por qué estoy aquí
Ahora
Pensándote                                                                                                                                            Y deseando que entres por esa puerta
Con la luz de tus ojos?

En días como este extraño tu sonrisa
Y desearía regresar el momento en que no nos conocíamos.
Cuando las cosas eran más fácil de olvidar.
Las heridas no han sido sanadas y cargar con esta cruz
Me duele demasiado en el alma.
¿Cómo hago para salvarme?

En momentos como este añoro la calidez de tus besos
Y el fino tacto de tus dedos
Para levitar mi cuerpo
Mientras me susurras un poema de Benedetti.
La herida sigue abierta y otras vidas robadas no han sido suficientes
Para borrar el dolor que me deja no saberte cerca.

Me resigno a la idea de ser isla
Árbol
Pez
Y los accidentes de otros cuerpos me recuerdan tanto al tuyo.
La costilla
la cicatriz
la mancha.

No quiero llorar porque las lágrimas no me curan.
No quiero pensarte porque es imposible traerte de vuelta.
No quiero sufrir con tu presencia nunca más
Pero saberte vivo hace que me mienta todas las noches

Quédate allí, en tu rincón
Que desde este sitio me conformo con olerte
Todos los días aunque no lo sepas.
Ya parte el bote
Surca el agua
Remueve la espuma
Y salpica la ropa.

DISTANCIAS

Si pudiera ser esa ola prisionera de la espuma.

Salpicar de sal tu humedad, tu pensamiento, tu ternura.

Pobre de mí que no soy el mar que buscas tantas veces.

Quien pudiera ser la naturaleza que te moja y te estremece.

LMH

Por: Lázaro J. Chirino Díaz

como-aprender-a-tocar-guitarra-1024x752Pongo a Liuba y solo nosotros sabemos por qué. No la escuchamos nunca juntos porque solo bastaba saber que ella existe para interconectar. Tú tan allá y yo tan acá. Con todo un país de por medio separándonos y ese charco de agua salada que de manera espumosa revuelve las arenas de nuestra distancia. Atrapo uno a uno los recuerdos que traje en mi maleta porque no me aferro a perderte. Porque sé que del otro lado del espejo tú también me atrapas en tus recuerdos.

Hoy amanecí con deseos de tenerte cerca de mi pecho y juguetear con tus cabellos mientras esa sonrisa plena ilumina mi tarde, a veces cargada de nubarrones oscuros. Siento aquí el aroma de tu presencia y me doy cuenta que son las fotos quienes emanan ese perfume a pasión desenfrenada y entrega incondicional. Porque en este cuarto ya no cabe tanto extrañar y recuerdo. Reviso una y otra vez tu historia de vida y me doy cuenta que todo ha seguido igual pero sin nosotros juntos los sabores no son iguales. Miro tus fotos y noto que siempre me dejas un espacio por si decido regresar.

Me vienen a la mente tantos momentos llenos de complicidad vividos en tan poco tiempo. Era como si supiéramos que los segundos se acababan y teníamos que consumir cada segundo antes de que el reloj nos indicara el fin. ¡Cuántas lagrimas y sonrisas compartidas! Es así como dejamos que ese río de pasiones nos devorara hasta el último pedazo de cordura y no nos importara que el mundo quisiera destruir nuestros más preciados sueños. ¿Cuándo fue que en verdad nos importó el mundo?

Mi ángel apasionado. Hoy es lunes y pude escribir esto un viernes. Llevo conmigo todas las estaciones donde detuvimos el tren que nos llevaba hasta la inmortalidad. Aquí, en este lado del salado espacio que nos distancia, te guardo el sitio que te espera. Mientras tanto te regalo esta canción para que le pongas melodía y eleves tu voz sobre los muros invisibles que se levantan donde se termina la tierra y comienza el mar.

CUANDO LLEGASTE TÚ

Cómo decirle a la guitarra que no te alcanzo.

Que no vendrás para impedir esta canción

Con otro abrazo.

Cómo rondar la poesía y la ciudad

Sin que me aseche

La bella imagen retadora de esa paz

Donde me pierdes.

Amor destello, amor pradera, amor virtud que crece.

Dulce susurro que me envuelve en su estación

Cándido amor

Corazón silvestre

Todo te señala cuando vuela lejos

Mi mala costumbre de sentir que cabes

En la voz de un ángel y en las multitudes.

Todo te señala cuando el egoísmo

Cuando las virtudes de tu amor me salvan

Y le ponen luz al corazón.

INVITACIÓN

Por: Lázaro J. Chirino Díaz

14590525_1397946203571343_5880217166236663657_nDanzar desnudo bajo el sol, mientras dora cada centímetro de mi piel hace que hoy me sienta libre de toda atadura. Resulta divino el reencuentro con mi propio cuerpo, con los poros de esta epidermis que se resiste a no envejecer. Por eso hoy libero todos mis temores y dejo que el sol depure la sangre que corre por las venas y absorba la esencia misma de todos mis pesares.

Saca tus manos de los bolsillos, no aprietes los dedos contra tu boca. Deja que fluya el sudor mientras las margaritas que colocaste en el jarrón esparcen su aroma por el patio. Ven a esta esquina y haz que nuestros cuerpos se conviertan en el misterio eterno de lo que está por llegar. Sobran las razones para no temer a lo desconocido.

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ELEGÍA

Por: Lázaro J. Chirino Díaz

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Aquí habitan almas perdidas o que están por encontrarse. Se mezclan con el humo del folclor y se salpican con las aguas de la zanja. Las huellas dejadas por los zapatos sobre este muro y las manos marcadas en el cristal me invitan a adorarla, a tomarla entre mis manos y hacerle el amor cada noche desde mi ventana. Depositar mi semilla en su espacio para que nazcan otros miles como yo que desean seguir viajando sobre sus espaldas sin temor a caer sobre el duro concreto que sostiene sus edificios.

Es este el espacio donde confluyen diferentes mundos y se encuentran en sí mismos para construir escenarios plagados de sensaciones, colores y sentimientos. Es donde llegan todos los sueños de aquellos que desean hacer realidad sus deseos de alcanzar el triunfo. Donde lo mágico se torna real y todo es distinto. Una ciudad maravillosa que encierra en cada una de sus esquinas misterios, secretos y prejuicios. Libertina que no deja que los espíritus le asusten, ella misma es escudo para sus fantasmas.

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