CAFÉ EL ESCORIAL

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Existen dos café “El Escorial”. Uno de día y otro de noche. El de la mañana abre sus puertas al turismo. Exóticos precios. Tratos de “Señor, ¿en qué puedo servirle?”. La exclusividad de la Plaza Vieja.

Una Habana antigua mezclada con la modernidad del siglo XXI. Es por el día un sitio para aquellos foráneos que desean conocer el sabor exquisito de nuestro café. Tostado, molido, colado, bebido. Ese néctar oscuro que levanta los más profundos deseos de querer vivir. El aroma del grano se hace evidente en cada rincón. Delicia reservada solo para dioses o quienes puedan pagarlo.

De noche, bien tarde, es otro cuando la ciudad aparenta dormir. Las puertas se cierran, se recogen todos a sus casas, las luces se apagan. Allí donde antes estaban sentados los turistas de sombreros, lentes oscuros y selfies ahora escuchan su música, beben su ron y hasta juegan dominó los jóvenes que viven a los alrededores. Se transforma en un sitio de socialización popular al ritmo del reguetón de moda.

Allí donde en la mañana solo unos pocos pueden darse el gusto de sentarse, en la avanzada noche cualquiera puede contar de sus amores y desamores. Es gratis la oferta. Solo cuesta lo que tú seas capaz de llevar: una botella de ron, hielo, algo de refresco, unos cigarros. Son jóvenes que cantan, bailan, ríen. No les importa que al salir el sol el sitio que ahora ocupan vuelva a ser inundado de turistas que se quedan maravillados con la ciudad.

A ellos solo les interesa, a esta hora de la madrugada, contarse sus penas y alegrías. Escapar de la realidad que les circunda y saberse vivos. Existen dos sitios en uno. Son totales extraños entre ellos en medio del calor tropical. De día uno, de noche otro. Mística de esta ciudad que se abre para todos y no discrimina. Que para cada uno reserva sus sitios.

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ÉXTASIS

Suave

Como la espuma del café

Así son tus manos

Cuando se deslizan por cada rincón

de mi sudada piel.

Sensación extasiante

Que me eleva del suelo

Y provoca que llueva por cada poro

Deseando que se detengan los segundos

En el preciso instante de nuestros breves encuentros.

 

Bajas,

Despacio,

Por todo el cuerpo.

Te detienes

Buscas mis placeres

Retozas

Y me estremezco.

Así de rápido es el instante

En que te aprieto a mi pecho

Arrancando la soledad

Sin compasión.

ARTE EN LA RAMPA: ALGO MÁS QUE UNA FERIA

La capital recibe por estos días no solo el calor que el verano cubano nos regala sino a la feria expositiva más esperada de la temporada estival. Arte en La Rampa es una gran fiesta donde conviven música, cine, artesanía, literatura y otras manifestaciones que invitan a toda la familia a visitar el céntrico Pabellón Cuba. Este escenario se ha caracterizado por el buen gusto y la capacidad para aglutinar a diversas generaciones con la idea de que la cultura sea el factor común que une a quienes ven en el arte la posibilidad de llegar a ser mejores personas.

El leitmotiv de la cita son aquellos productos que comercializan los miembros del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC). Hablamos de   artículos ornamentales o utilitarios, que a precios disimiles, pueden ser un buen recuerdo de su tránsito por La Habana. Allí uno puede encontrarse  con familias enteras que deciden pasar la tarde o a otros que aprovechan un sitio apartado para escuchar al músico invitado. En pocas palabras: Arte en La Rampa puede ser perfectamente una opción más.

¿Qué diferencia este espacio de otras ferias expositivas? Pienso que la posibilidad de que esté enclavado en el mismo centro de la ciudad. También que se complazcan en un mismo sitio varios gustos. Por ejemplo, he visto una peña campesina y un concierto de jazz coexistir sin problemas; para gustos los colores y para escoger las flores, reza el refrán; puede además beber un café mientras a pocos pasos de usted se ofrece un diálogo con los protagonistas de una serie transmitida por la televisión nacional. Experiencias simples pero enriquecedoras para quienes desean salir de la rutina abrumadora de una vida asfixiada por la cotidianidad.

A Arte en la Rampa le queda un reto enorme: impedir que la superficialidad invada sitios que deben estar reservados para gustos más exclusivos. Entiéndase que este no puede ser el escenario donde se vendan productos pseudoculturales que denotan una brecha entre artesanía y mercado. La feria del Pabellón Cuba no puede dar paso a errores que se comenten en otros sitios, donde el interés de algunos por hacer dinero fácil desvirtúa el objetivo.

Muchas veces se ha criticado que la globalización cultural puede ser un peligro si no se tienen claros los factores que nos pueden empobrecer como nación o seres individuales. Podemos fácilmente caer en lo superficial si no somos responsables de nuestra capacidad para reinventar espacios, renovar conceptos, rediseñar ideas. El mercado de la chatarra cultural no debe invadir aquellos sitios que siempre se han caracterizado por brindar la posibilidad de algo que va más allá de lo ¿bonito?

Que Arte en la Rampa siga siendo una idea diseñada para todos, un esfuerzo individual y colectivo, no depende solo de los organizadores. Pero sobre ellos recae el mayor peso de cada decisión que se tome para que nuestras casas se llenen de buen arte y no de lo que habitualmente podríamos encontrar en cualquier quiosco de esta Habana cosmopolita y multicultural. La última palabra nunca estará dicha pero esa no debe ser la del facilismo, el mercado barato y mucho menos la banalidad.

LOS HILOS DE LA VIDA

¿Cuántos detalles dejamos pasar por alto mientras vivimos solo pesando en la muerte? Esa pregunta entra y sale de nuestras mentes mientras vemos a los cuerpos volar en el mundo surrealista inventado por Julio César Iglesias en Invisible Wires. Esta es la producción de La Macana estrenada en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso los días 28, 29 y 30 de julio últimos.

Su coreógrafo nos provoca. Incita a gritar nuestros más íntimos miedos. A exponerlos públicamente en un constante ir y venir de sensaciones que te hacen elevar por el aire junto a los bailarines. No existen límites para la imaginación de los seres que ven más allá de todo lo que dicta la racionalidad. En esta propuesta danzaria nos enfrentamos a lo que muchos conocen pero a su vezniegan. Su creador nos coloca frente al rostro la verdad más absoluta que podríamos imaginar: el hoy termina pronto.

La propuesta de La Macana es motivo para que reflexionemos y nos demos cuenta de que sentir las grandes pasiones nos convierten en humanos. No sentirlas es la frontera que nos separa de los animales irracionales. Podremos vivir enajenados de este mundo si no somos capaces de sentir en cada pequeño detalle lo que misteriosamente nos regala la vida. Dura realidad pero tan cierta como que nuestra mente, aún después de muertos, sigue funcionando unos cuantos minutos.

Música en vivo y cinco cuerpos danzantes nos convierten en cómplices de una historia sobre la vida y la muerte. Podremos saber de las pasiones más intimas o las verdades más certeras. En ellos veremos reflejadas nuestras vidas y sentir que allí, sobre el escenario, somos nosotros quienes hablamos frente al micrófono, gritando las desdichas humanas o el miedo a no volver jamás. Así de intenso puede ser el trabajo de quienes asumieron el reto de regalarle a esta Habana la oportunidad de cabalgar disparatadamente en los recuerdos fragmentados de aquellos personajes atormentados.

Invisible wires nos deja en esta ciudad el sabor agridulce de haber vivido una experiencia irrepetible. Su director supo muy bien manipular las emociones y sembrar en nuestras mentes la semilla que deberá germinar para que lleguemos a amar la vida. Mientras tanto estas almas, danzantes, seguirán contorsionándose en el escenario que día a día construimos con nuestras propias plegarias, esperando a que llegue ese segundo que pone punto final a nuestra existencia.

NICOLÁS: NEGRO CUBANO

La poesía fue definitivamente otra a través de tu pluma. Aquellos que antes eran desposeídos de sus más elementales derechos encontraron en tu lírica un resguardo. La voz de los negros, los obreros, los pobres era al fin redimida. Fuiste tú, Nicolás, quien supo ponerle ritmo a esas palabras que desde el barracón nuestros abuelos, blancos y negros, una vez mezclaron. Viste más allá del horizonte. Supiste saltar las barreras que el color de tu piel nos imponía, alejándonos del tremebundo pánico a lo diferente.

Todas las flores de abril, Nicolás, no son suficientes para recordarte. Por eso quiero imaginar que andas aún por el mar de las Antillas, timoneando aquel barco de papel, que anda y anda y que en cada puerto montas a los que como tú desean el amor. ¿Acaso llevas tu guitarra de trovador? ¿Te acompaña aquella palma que nació en el patio, sola? 

Tu poesía, ni blanca ni negra sino cubana, sigue siendo el paradigma para conocernos como nación. Para ir a la raíz de nuestra cultura. Por eso hoy desempolvo tus recuerdos, para que donde quiera que estés, sepas lo que significa tu legado. Eres ese hombre que llegó a esta ciudad un día en busca de sueños y multiplicó las voces de aquellos que necesitaban tener todo el mundo en sus manos.

Un hombre como tú, Nicolás, no debió marcharse nunca de esta tierra. Porque la vida es demasiado corta como para malgastarla con despedidas. Por eso hoy, a 115 años de tu natalicio, recuerdo tus versos, tu voz grave, tu cadencia al hablar. Sería justo en este instante en el que mirarías a tu alrededor para ver todas las murallas que hace falta abrir, las nuevas justicias por las que luchar, los sueños que se transforman en conquistas.

DANZA PARA DOS

Por: Lázaro Javier Chirino Díaz

Te amé en silencio.

Nunca lo supiste.

Desde la distancia observé

cada movimiento de tu cuerpo,

hacías saltos, piruetas,

formabas figuras abstractas.

Te admiré abrazado a otros cuerpos.

No se tu nombre.

Solo que mi corazón latió

con cada giro que lanzabas al aire.

Entre la luz y la sombra

pude ver los detalles de tu rostro.

Limpio,

casi perfecto,

digno de ser amado.

Me quedé hasta el último segundo

para aplaudirte hasta sangrar.

Ardí en deseos de levantarme,

salir corriendo a tu encuentro,

alzarte en peso,

tocar tu piel,

mojarme en tu sudor,

bailar contigo.

Pero me quedé,

cobarde,

clavado a mi silla.

Preferí amarte en silencio por siempre.

VIAJE

Por: Lázaro J. Chirino

Es hora de lanzar al aire
Las monedas que me ayudarán a cruzar.
Caronte toma el remo
No dice palabra alguna
El viaje es silencioso.

Las puertas del inframundo están abiertas
Nadie me da la bienvenida.
Un demonio deja pasar las almas
Errantes
Al sitio donde vagaré eternamente.

Los colores del cielo describen el atardecer
La niebla se expande por el suelo
Para que no veamos la punta de nuestros pies.
Solo, pecador,
Transito por las rocas que rasgan la piel.

Una estela de sangre
Queda sobre mis huellas.
No preguntaré qué hago aquí.
Lo se muy bien.
Todas Las almas terminan en este sitio.
Todos tienen cuentas pendientes con el destino.